De las casas pasivas a los hogares de consumo casi nulo: hacia la eficiencia energética total

30 de octubre de 2020

La certificación Passivhaus, casa pasiva, nacía en la Alemania de los ochenta con la finalidad de posicionarse como un tipo de edificación que intentaba reducir al máximo el uso de energía. En su concepción entraban aspectos como la orientación y la compactación del edificio. El problema era que, en su momento, hacer todo esto realidad era poco más que una utopía. Pero las políticas en pro de la eficiencia que han puesto en marcha las instituciones durante los últimos años han acercado el concepto de casa pasiva a nuestros días.

Así, desde hace décadas, uno de los principales objetivos de la Unión Europea es el de mejorar el rendimiento energético de los hogares; para este fin nacían, por ejemplo, los Edificios de Consumo Casi Nulo (nZEB, por sus siglas en inglés): una alternativa que busca minimizar un 20% el consumo en 2020.

¿Cuál es la diferencia entre ambos conceptos?

El concepto de Passivhaus no es exactamente el mismo que el de casa pasiva, pero ambos van en la misma dirección: el de reducir las emisiones de CO2 y reducir el consumo energético.

Los Edificios de Consumo Casi Nulo requieren de fuentes renovables para conseguir su objetivo y las casas pasivas intentan reducir la demanda energética mediante estrategias de diseño global.

Por otro lado, mientras que la verificación del cumplimiento estandar de los Edificios de Consumo Casi Nulo depende de la legislación vigente de cada país (Código Técnico de la Edificación en España), los criterios de las casas pasivas obedecen a los criterios marcados por el Instituto PassivHaus.

Ventajas de las casas pasivas

Una vez subrayadas las diferencias, vamos a tratar estos dos tipos de viviendas como una unidad: las casas que buscan la eficiencia energética casi total. El horizonte de 2020 que se ponía la Unión Europea ya ha llegado: ¿En qué punto está España y qué ventajas tiene optar por una vivienda que se acerque al concepto de casa pasiva?

Para la primera pregunta, nos tenemos que ir, al menos, a lo que significó un importante paso adelante para la consecución de hogares más eficientes: la obligatoriedad, desde 2013 en España, de informar a compradores o arrendatarios del nivel de eficiencia de la vivienda.

Además, las crisis económicas que se han ido sucediendo han puesto en el foco público la necesidad de llevar a cabo construcciones sostenibles que, mientras posibilitan que los costes energéticos sean más asumibles, permitan reducir el nivel de pobreza energética del país.

Porque, recordemos, construir una casa con la eficiencia en mente nos permitirá estabilizar la temperatura y, a efectos prácticos, tener facturas que rondarían los 20 euros. Para ello, el aislamiento especial, con ventanas que protejan correctamente y eviten fugas de calor en invierno y frío en verano, se antojan fundamentales.

La importancia de las ventanas en las Passivhaus

El primer paso para que tu propiedad se acerque a lo que se conoce como Passivhaus, es plantear cuáles son los elementos que pueden estar lastrando el consumo energético. Por nuestra experiencia, las ventanas suelen ser uno de los principales puntos críticos.

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